Características

Características del arbitraje y principios procesales fundamentales

Características del arbitraje

El procedimiento arbitral se caracteriza por la falta de formalismos y por la flexibilidad con la que las partes y el árbitro -tercero neutral, independiente e imparcial, que resuelve la controversia- pueden modelar el curso del procedimiento, estableciendo las fases y plazos que estimen convenientes en consideración a sus propias necesidades fácticas y tácticas.

La Ley de Arbitraje 60/2003, de 23 de diciembre, establece los principios procesales fundamentales que deben regir todo arbitraje: audiencia, contradicción, igualdad, confidencialidad y economía procesal. Ya en su Exposición de Motivos indica que esta ley quiere apartarse de los formalismos y de la rigidez del procedimiento judicial, fomentando el antiformalismo - tanto en lo que se refiere a la forma de los escritos como a su contenido - y la flexibilidad. La flexibilidad se extiende también a la fase de prueba; de tal forma que la ley regula únicamente la posibilidad de nombramiento de peritos por parte del árbitro.

El procedimiento arbitral termina normalmente mediante la decisión final adoptada por el árbitro, a la que se denomina laudo y que goza de los mismos efectos que una sentencia judicial. El laudo es definitivo desde el momento en que se dicta y es un título ejecutivo vinculante para las partes.